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Triángulos de fuerzas - rescate vertical

07 Jul 15 - 14:38

Un técnico de trabajos verticales se enfrenta diariamente a situaciones en las que debe valorar la resistencia de un anclaje o del elemento estructural sobre el que se instala. Si bien los dispositivos de anclaje normalizados según la norma técnica europea EN 795:1996 (recientemente actualizada por la EN 795:2012, aún en fase de armonización) ofrecen plenas garantías en utilizaciones “normales”, su resistencia puede verse seriamente comprometida cuando, por necesidades del día a día, debemos suspender una carga de una cuerda, anillo de cinta o similar que trabaja sobre dos o más anclajes simultáneamente. Se forma entonces una figura geométrica con forma de triángulo conocida como triángulo de fuerzas.


 

En este triángulo actúan unas fuerzas cuya intensidad será mayor o menor en función del ángulo que forman los segmentos de cuerda o cinta entre sí. Conocer su funcionamiento es esencial para trabajar de manera segura con instalaciones tan recurrentes como el reparto de cargas o el montaje de tirolinas.

El reparto de cargas
Hablar de repartos de cargas entre anclajes suele ser el tema de conversación de barra de bar preferido por un amplio espectro de frikis de la vertical: verticaleros, escaladores, espeleos, barranquistas y demás fauna podemos pasarnos horas hablando de ángulos, cargas, resistencias y demás sin ningún problema, y lo que es más divertido, ¡sin llegar nunca a ponernos de acuerdo!


La teoría -¡y la experiencia!- nos dicen que cuanto mayor es el ángulo formado por los segmentos de cuerda o cinta cuando se suspende una carga entre dos anclajes mayor es la fuerza que reciben estos anclajes. Al contrario, cuanto menor es ese ángulo, menor es la fuerza que reciben, siendo el mínimo el 50% de la carga.



Tipos de triángulos de fuerzas
Cuando hablamos de triángulos de fuerza para referirnos a un reparto de cargas diferenciamos tres tipos distintos. Suelen realizarse con anillos de cuerda o cinta.

Triángulo de fuerzas bloqueado
en un triángulo de fuerzas bloqueado (estático, unidireccional, etc.) existe una distribución óptima de la fuerza que reciben los anclajes siempre y cuando no varíe la dirección del tiro. Si esta cambia, uno de los dos (o tres, o cuatro, dependiendo del sistema instalado) brazos recibe automáticamente menos tensión que el otro.

Esto puede suponer un inconveniente en determinadas instalaciones, pero ese inconveniente también puede representar una ventaja: en caso de fallo de uno de los dos anclajes, la carga pasará automáticamente al brazo restante de manera “suave”, esto es, sin recibir latigazo. Un buen ejemplo de triángulo de fuerzas bloqueado es el nudo ocho de doble seno, aunque existen numerosas aplicaciones que no trataremos aquí.

 

Triángulo de fuerzas dinámico (o desplazable, direccional, etc.): en un triángulo de fuerzas dinámico los brazos del triángulo siguen recibiendo la misma tensión aún cuando se cambie la dirección del tiro. Y esa es su gran ventaja, que se ajusta automáticamente ante un cambio de dirección de la carga, aunque también puede suponer su principal desventaja: en caso de fallo de uno de los anclajes, se produce un tirón de ajuste sobre el anclaje restante que puede llegar a sobrecargarlo.

Es por ello que este tipo de triángulos solo se aconsejan cuando se utilizan anclajes a prueba de bombas, es decir, lo mínimo requerido en trabajos verticales (otro asunto son las aplicaciones deportivas).


 

Triángulo de fuerzas semibloqueado: se trata de una variante de los dos anteriores que aúna sus ventajas: realizando un nudo simple en los brazos del triángulo, conseguimos limitar el posible latigazo en caso de fallo de uno de os anclajes a la vez que nos permite cierta variación en la dirección del tiro. Una buena opción a tener en cuenta.

triángulo de fuerzas americano

El triángulo americano, también conocido como triángulo simple, es un montaje poco utilizado hoy en día debido a las grandes tensiones que genera en los anclajes. Existe cierta confusión a la hora de calcular el ángulo formado por los segmentos de la cuerda entre los anclajes ya que se suele tomar como referencia la ”V” inferior del triángulo. Esto no es correcto pues la fuerza que reciben los anclajes viene determinada realmente por las bisectrices de los ángulos que se forman en los anclajes. Como se puede ver en la ilustración, el ángulo real es mucho más abierto.

Esta confusión ha tenido graves consecuencias en el mundo de la escalada, ¡no en vano se le conoce como triángulo de la muerte! A descartar.

 El caso de las tirolinas
Cuando instalamos una tirolina o sistema horizontal de cuerda tensa, el ángulo formado por los segmentos de cuerda una vez suspendida la carga suele ser relativamente alto: en torno a los 140º. Como hemos visto en la tabla más arriba, una ángulo excesivamente abierto puede generar importantes tensiones en los anclajes, algo que debemos evitar a toda costa cuando nuestro propósito es hacer un reparto de cargas. Ahora bien, cuando instalamos una tirolina, el propósito no es el de repartir carga, sino el de desplazar una carga horizontalmente

Cuando instalamos una tirolina o sistema horizontal de cuerda tensa, el ángulo formado por los segmentos de cuerda una vez suspendida la carga suele ser relativamente alto: en torno a los 140º. Como hemos visto en la tabla más arriba, una ángulo excesivamente abierto puede generar importantes tensiones en los anclajes, algo que debemos evitar a toda costa cuando nuestro propósito es hacer un reparto de cargas. Ahora bien, cuando instalamos una tirolina, el propósito no es el de repartir carga, sino el de desplazar una carga horizontalmente.

fuente: 
granvertical.com

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